Entrevistas Publicadas: Con Pablo Castellano  Pablo Castellano

Pablo Castellano

“El Congreso está encorsetado”

No me han puesto en la mesa para callarme

«No hemos hecho acomoda­ción o dejación, sino que hemos sido realistas»

La izquierda debe respetar las tácticas ajenas 

Pablo Castellano, cuarto secretario del Congreso y diputado del PSOE vino a la Casa del Pueblo a pronunciar una conferencia. Con la rotundi­dad que le caracteriza demos­tró una vez más ser el ala radi­cal de su partido. EL CORREO le abordó, en plena calle, mi­nutos antes de comentar su in­tervención. Estas fueron sus respuestas.

—Pablo, ¿qué dices en tu con­ferencia?
- —Pues, fundamentalmente, es un intento, en la presente situa­ción en la que tanto se habla de Gobierno, de cambio de Gobierno, y de ministros, de acla­rar que el socialismo es algo más que un cambio de Gobierno. Que es más que una alternativa de poder, una alternativa de cam­bios profundos en el comporta­miento del ser humano. Por tanto, no podemos olvidar ja­más esta meta de la sociedad sin clases, en la que el Gobierno, el Parlamento y todas estas «gai­tas» no son nada más que meros instrumentos al servicio de la ciase trabajadora.
 
--¿Y la cultura?
—Por supuesto, con la creación también de una cultura que no es la cultura burguesa, sino la cultura obrera, y que eso no afecta por tanto sólo a las cuestiones  económicas, sino que empieza en el mismo nacimiento y pasa hasta por el amor, es decir, que afecta a las relaciones entre los seres humanos.       

PABLO CASTELLANO Y SU CARGO

—Dicen por ahí que el babel sentado a Pablo Castellano en la mesa del Congreso es un intento de callar  su fogosidad dialéctica...
—Yo no creo que los compañeros dentro del partido decidieran que yo ocupara una de las secretarías   ton   intención   de «appartheid» o de marginación.  En efecto puede ser que muchos piensen que en la mesa puede estarse más silenciosamente, y por tanto,  se   es   menos   molesto Cuando se tiene una cierta aureola de heterodoxo, a algunos le puedo molestar, peto en fin, eso afecta a la conciencia de cada uno, y yo pienso seguir siendo lodo lo molesto que sea preciso.
 

-¿Cómo se ve el Congreso desde la mesa?
—Pues no se ve como lo que debe ser un Congreso auténticamente democrático, sino como nacido de una operación fraudulenta que se llama la reforma  política, en un contexto auténticamente falso  que se llama la Monarquía, y por tanto tiene una serie de controles, unas cautela preestablecidas desde el franquismo y el neofranquismo para que no tenga la dinamicidad de un auténtico Parlamento.

-¿Seguirá siempre así?
—Yo estoy convencido de que la lucha popular no va a frenarse por ningún tipo de operaciones de este tipo  va a seguir recla­mando la autentica libertad y el Parlamento también será reflejo de esa libertad y saltará todo este tipo de corsés convirtiéndose en un autentico poder legislativo.

RESPETAR TÁCTICAS AJENAS

-Dice la extrema izquierda que el  PSOE o el PC son colaboracionistas ¿Qué  dice Pablo Cas­tellano a esto?
-Creo que la expresión de colaboracionismo no se puede aplicar ni siquiera a lo que otros califican como dejación o acomodación a la situación. Creo que hay bastante realismo en el Partido .Socialista y en el Comu­nista y las hay en las fuerzas extraparlamentarias, a las que tengo un gran respeto, entre otras cosas porque estimo que han sido objeto de una discrimi­nación injusta al no haber sido legalizadas basta que le ha dado la gana al señor Suárez.

-¿Es esto cuestión de tácti­cas"?
—-Evidentemente siempre ha­brá en la izquierda una discu­sión sobre cuál será la táctica más adecuada, pero creo que el mejor servicio que puede hacer -la izquierda es que tengamos un respeto absoluto hacia las tácti­cas de los demás. Y que en todo caso, que nuestras tácticas no nos marquen contradicciones a nosotros, sino que sean frente al poder.

¿Cómo es eso?
-Sí,   que   perdamos   mucho menas tiempo en atacar a los comunistas o a los maoístas, y los maoístas a su vez a los socialistas y que pongamos todo el empuje en conquistar la República.
E.O.
Publicado en El Correo de Andalucía,  el 12 de noviembre de 1977
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